Por el placer de estar juntas hacemos juegos con palabras. Nos reunimos una vez por semana y entre café y cosas ricas, creamos letras en libertad.

sábado, 30 de agosto de 2008

Antes de la noticia






Con la cámara al hombro corro detrás de Andrés, que se detiene frente al cordón policial.
-Enfocáme la cara, luego paneá por atrás y esfumás la visión antes del corte.
Actúo como un autómata mientras miro más atrás. La esquina, el camión volcado, el auto debajo, la mujer que llora, el gordo en camiseta que mastica un palito y pone cara de yo no fui.
Andrés viene con un flaco de pelo largo, me hace señas. Lo enfoco. Es el conductor de la ambulancia que espera los bomberos. El hombre está nervioso.
-Yo no vi nada. No quiero ver más, hay mucha sangre y para mí, el camionero iba rápido y se tragó el auto.
Aparece una mujer con la escoba en una mano y una niña comiendo chocolate de la otra. Andrés vuelve a las señas. Lo enfoco.
-Señor, yo vi todo. No como éste que habla porque tiene el uniforme verde.
-Señora, hablé porque me preguntaron.
-Pero si no sabés nada, para qué hacés facha delante de la cámara.
-¡Yo no hice facha!
Andrés interviene y pregunta. La mujer de la escoba contesta rápido.
-El viejo del auto tuvo la culpa, pasó al camión y dobló adelante. ¿Qué iba hacer el gordo? ¡Lo atropelló!
El flaco la interrumpe.
-Señora, dígale a la nena que no me toque. Tiene las manos sucias de chocolate.
-¿Y a vos, que te molesta la criatura? ¡Gusano!
-No me ofenda.
-¿Cómo te vas a ofender? ¡Sos un gusano! ¿Por una manchita de chocolate, qué te va a pasar? ¿Te van a echar?
El flaco se va. Lo sigo con la cámara. La mujer también lo sigue.
-¡No te vayas, que sin vos no hay noticias!
-¡Cortála, infelíz!
La mujer suelta a la nena y la escoba cae. Lo agarra de los pelos. Él se defiende.
-¡Soltáme, histérica!
En el piso, el flaco y la mujer, son un rollo de dos colores que va y viene. La nena llora, grita y se agarra de los pantalones de Andrés.
-¿Qué comió esta loca, una chocolatería?
La mujer, de un salto, está al lado y le da un cachetazo..
Andrés, sorprendido, responde igual.
El conductor de la ambulancia, recomponiéndose la ropa, sale en defensa de la mujer. la nena tironea de los cables, llegaron los bomberos, hay un alboroto terrible.
Ya no sé dónde estará Andrés. Un policía se lo llevó mientras el flaco y la señora se abrazaban.
La nena saca otro chocolate del bolsillo.
Huyo del lugar.
Odio el chocolate.




® Cecilia Ortiz


® Birlibirloque


4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Felicitaciones! Desopilante, vertiginosa secuencia de imágenes y voces que, luego de recorridas, transforman el humor del día. Impecable uso del relato intercalado con los diálogos.
Con todo mi amor.
Pablo Lepiane.

birlibirloqueras dijo...

Gracias!!
Ocho grandes abrazos (y un beso).

Escritora y artista visual dijo...

Hola Cecilia. Vaya que actividad. Muy genial este blog. Felicitaciones a todas amigas
Siempre
Hermana
Milagro Haack
desde Venezuela

birlibirloqueras dijo...

Gracias Milagro!!!
Birlibirloqueras te abraza ocho veces.
Cecilia dice: Madre. Hermana. Siempre. Tú lo sabes. Besote. Gracias por la difusión.