Por el placer de estar juntas hacemos juegos con palabras. Nos reunimos una vez por semana y entre café y cosas ricas, creamos letras en libertad.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Despierto







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(Diseño imagen - Milagro Haack- Valencia - Venezuela)



© Cecilia Ortiz
® Birlibirloque

viernes, 5 de septiembre de 2008

Ángulo recto




Aunque helara o hubiese un sol que partiera la tierra, el viejo marchaba rumbo a las quintas con sus herramientas en una bolsa de arpillera, a carpir, a podar los rosales y hacerles un cono perfecto de tierra alrededor del tronco. Iba siempre a pie porque le era imposible ascender al colectivo debido a una deformidad de la columna que lo mantenía doblado a partir de la cintura.
Calzaba zapatos que una vez debieron ser marrones, no usaba medias, sujetaba sus pantalones arratonados con un pedazo de cuerda. Carpía y lloraba, secándose continuamente los ojos con un trapo mugriento, ya que su posición forzada le había provocado la caída del párpado inferior, lo que hacia que las lagrimas que bañan habitualmente la cornea no pudieran deslizarse por el conducto lagrimal y cayeran al suelo.
Vivía con dos viejas malvadas que le pegaban todos los días por cualquier motivo. Si volcaba la sopa ¡palos!, si traía poco dinero o si no se hacia tiempo para arreglar el parque de la casa ruinosa que habitaban ¡palos!
-¡Puerco, chancho!- le gritaban mientras descargaban el cinto en su lomo. Él huía a la cochera donde dormía sobre un camastro con flejes que hacían un ruido infernal cuando trataba de acostarse, de levantar las piernas, acomodar la espalda para quedar tendido de lado y poder dormir.

Los hijos del vecino del fondo trepaban a una piedra y acodados en el tapial, espiaban como las brujas maltrataban al anciano. Cuando las veían en el patio tejiendo al sol las volvían locas a hondazos y las viejas gritaban como gallinas maldiciendo y mirando hacia todos lados para descargar luego con más saña golpes en la cabeza y espalda del infeliz que se atajaba con el antebrazo doblado.
Un día el viejo cortó el pasto con una guadaña y lo acercó hasta la boca de un pozo abandonado que tenía como única protección unas maderas cruzadas, retiró con dificultad los tirantes y fue tapando la boca con ramas secas hasta cubrirla por completo; con el rastrillo desparramó el pasto cortado sobre las ramas y lo dejó parejo como el resto del césped. Hecho lo cual guardó sus herramientas y se fue caminando trabajosamente con la bolsa al hombro apoyado en su bastón.
Los chicos habían advertido su maniobra, porque estaban esperando que se alejara para saltar a sacar mandarinas. Conocían muy bien el pozo, ya que el mismo viejo les había prevenido de él y sabían que era hondísimo y que tenía agua en el fondo, a veces tiraban en su interior piedritas o pedazos de ladrillo que al chocar en el fondo hacían un ¡placc! lejano y cavernoso.
No comprendieron el proceder del anciano hasta ver a las dos hermanas que venían desde la casa con sendas canastas en las manos, seguramente para cortar la fruta al advertir con alarma como las mandarinas iban desapareciendo. Casi sin aliento las miraban acercarse conversando en dirección al árbol sin sospechar nada, ya que los tablones se veían como siempre cruzados junto a unos yuyos.
De pronto entre un ruido de ramas rotas y unos chillidos desgarradores las vieron desaparecer entre el pasto esparcido, las arpías no pudieron desplegar sus alas, una se hundió de pie y la otra dio una voltereta en el aire y cayó de cabeza, exhibiendo sus calzones de frisa hasta las rodillas y medias blancas.
Temblando saltaron de la piedra y entraron a la casa, almorzaron en silencio tomando la sopa con mano temblorosa y se fueron a comer mandarinas sentados al sol escupiendo lejos las semillas sin decir una palabra.

© Myrta Zweifel


® Birlibirloque

28 de octubre de 2007


Día de elecciones - obligatorias-

Un derecho o un castigo que, como ciudadanos, en una época donde - como contaba Saramago en un relato bastante realista - “el derecho se murió hace siglos”.

Para ejercer, hay que ejercitar y elegir listas infinitas, con nombres poco conocidos o medianamente reconocidos. Esto hace que, como ciudadanos, andemos a la deriva de cola en cola, para hacer uso de algo que, sabemos, es como lanzar una botella con mensaje, al mar.
Siempre (y desde siempre) el acto electoral es de una connotación incierta. Votamos en las instituciones que se usan para la enseñanza. No hay estructuras o soportes para el más significativo de los actos democráticos que podemos ejercer.
Nuestros representantes sólo actúan como actores de un protagónico -personal- sin compromiso en la actuación
Estoy delante de un colegio en el suburbano. Gritos de protesta, en la muchedumbre que no dejan entrar. No son las ocho de la mañana. Mi reloj anuncia 13:30. Estoy desde antes de las 12 observando este panorama.
La gente entró. No sé que ocurrirá adentro. Lo imagino. Largas colas. Conversaciones descargando bronca, autoridades sin autoridad y las urnas llenándose de frustraciones y desgano.
¿Y la Patria? ¿Y la historia? ¿Y los intereses creados?
Son tantas inquietudes que no puedo responder.
Ni siquiera puedo expresar un buen deseo por mi país.
Siento que es desolador sentir esto. Trato de compensar mi sentimiento con alguna imagen. Veo gente caminando. El cielo algo nublado. Los árboles balanceando el follaje, verde luminoso. Los colectivos en loca carrera por llegar y volver a salir. Nada indica una señal tranquilizadora.
Mi celular trae los mensajes de texto de Pablo, que logró penetrar la zona temblorosa con sacudones en escala no registrable, de la puerta.
Ya está a punto de entrar a otra zona, - cuarto oscuro-
Vaya el nombrecito. En la oscuridad decidir el futuro gobierno.
Voto secreto. Tanteos en boca de urnas. Manoseo de libre elección: si no encontrás la boleta que querés, agarrá cualquiera (no está dicho pero es lo que surge).
¿Todo junto por el mismo precio?
No es un combo turístico, pero lo parece.
Vamos a viajar desde el Beato Juan XXIII (Ramos Mejía) hasta el Dardo Rocha (San Isidro)
Día de elecciones.
Las palomas andan entre pasos perdidos y la protesta ciudadana anda de boca en boca.
Me asomo por encima de mi libreta de notas y miro hacia el horizonte, por arriba de un borde edificado, ondea la Bandera Nacional.
Ojalá sea un buen símbolo.
Por ahora, el único símbolo que veo con claridad.

14 horas (el mismo lugar)
Llega de la Comisaría 2da. de Ramos Mejía una camioneta con el número interno 711, para ¿contener? a un ciudadano que no está en el padrón, que no lo encuentran en ningún padrón.
Reclamó por sus derechos.
Lo último que dijo fue: no me podés obligar a hacer algo que no quiero (lo invitaban a ir a la comisaría) tengo derechos.
Lo trataron como a un delincuente. Al suelo, boca abajo, manos atrás (cara sin cubrir) y cuando reclamamos por el mal trato hacia el hombre, el vocabulario de uno los representantes de la Policía es irreproducible, sobre todo el tono violento.
Si lo reproduzco sería: ¡Sí, tengo pelotas, pero no nací con mi uniforme!
¿Metáfora?
Lo que me queda claro es que no tienen autoridad. Mientras lo metían en la camioneta, al supuesto infractor, otro uniformado dijo: ¿No ven que es un siquiátrico?
Será otra metáfora. Imagino.
Lo cierto es que si a símbolos me refiero, este que acabo de presenciar no sirve.
Miro otra vez la bandera y expreso un deseo.
Pero, como cuando se apagan las velitas de la torta de cumpleaños, no lo digo. Para que se cumpla.


Acassuso 19:30
(Las horas anteriores se consumieron entre viaje y colas) llegamos a las 16:55.
Colegio Dardo Rocha. Un infierno y no del Dante.
50 % menos de mesas (dicho por la presidente de la mesa 5124) y escuché mientras esperaba para votar en la 5123. Lo que significa doble cantidad de votantes en cada mesa.
Un dato MUY importante. Las urnas no duplicaron el tamaño y a las 18:45 horas, con un poco más del 50 % de mujeres que votaban en mi mesa, hubo que introducir mi sobre con una regla y sacudir la urna (de cartón y poco confiable) como si fuera una lata con galletitas.
Derecho o castigo, me pregunté a las 13:30. Ya tengo la respuesta.
Castigo.
Me pregunto ahora.
¿Cómo retribuir el gesto a los culpables?
¿Habrá manera o tendremos que seguir con la procesión y sin santo?

Nota: Por los “inconvenientes” se postergó el cierre de la votación hasta las 19 horas.

Al salir a las 18:50 quedaban personas sin poder ingresar al establecimiento.
Ahora tomamos un café con leche, mientras, en algún lugar incierto, alguien estará especulando con todo lo ocurrido. (Tendrá la recompensa)
Si se sienta en el sillón de Rivadavia, que le caigan las maldiciones de todos los que perdimos 10 horas de vida para cumplir con nuestro deber.
No es ser injusta. ¿No?

22:30 del mismo día

Regreso.
Con la convicción de que todo lo hecho es inútil. Con un cansancio que parece multiplicado por 10.
Pasamos por un colegio (del partido de La Matanza, recién y las luces de las aulas indican que hay gente trabajando). Ya las noticias anuncian una ganadora.
¿Cómo lo hizo?
Sólo ella lo sabe.
(Nosotros también, pero… cómo hacer frente a semejante denuncia).
En nuestra conciencia, el registro de “obligaciones cumplidas” es fuerte.
También la decepción. Pero no cuenta para nadie.
¿Quién está reclamando?
Victoria. Nunca quisiera salir victoriosa de esta manera.
Todavía no bajamos los brazos y en la cotidiana vida de trabajo, resistiremos los embates de la indiferencia.
Nos sabemos números en un extenso listado. Sólo eso.

Ya ocurrió. El camino será el que resulte de este día inútil.
Para nosotros, ciudadanos confundidos, constituir un refugio es lo más importante.
Refugio incluye todo, hasta el mínimo detalle que no será tal cuando lo necesitemos.
Fin del día.
Aquí un plato de comida y manos unidas son el símbolo que había faltado.
Todo suma. Hasta lo que fue negativo.
Dios salve… ¿a quién?


© Cecilia Ortiz
(De: mi libreta de notas)

® Birlibirloque


La piedra





Habrá rodado montaña abajo, expelida como un proyectil, desde un volcán en erupción. En su origen, magma, luego envuelta en el frío brutal de la atmósfera, convertida en piedra.
O tal vez formó parte de un meteorito, que pulverizado se hundió en el océano, y quedó en el lecho marino, torneada y pulida por el incesante movimiento del agua y la arena.
Quizás las mismas corrientes marinas la fueron empujando a las orillas de un río, donde estuvo siglos, entre juncales y peces, hasta que un niño la descubrió, tomó en sus manos brevemente y arrojó lejos, a otra orilla, donde un hombre la encontró.
Despertó su interés o curiosidad y la llevó a su casa.

Con ansiedad la fue acariciando y conociendo.
Quedó guardada en un cajón de la mesa de luz, durante toda su vida. Sólo cuando se encontraba enfermo la tomaba para tenerla entre sus manos.

Y en su mano derecha estaba cuando él murió.

Esta piedra de basalto, verdinegra y lustrosa, que llegó a mí hace muchísimos años, a la que siempre le descubro una faceta nueva, es irregular, casi amorfa, pesadísima.

Según la apoyo sobre la mesa parece un torso de mujer en escorzo.

Si la giro, semeja el rostro de un aborigen australiano sonriendo, con los ojos cerrados…

Pero ayer, al tomarla en mi mano apareció misteriosamente una calavera achatada, con el cráneo fisurado, que podría jurar no haberla visto nunca.



© Lidia A. González

® Birlibirloque

Deseada





Amada, ardo en deseo por verte
recorrerte entera con la mirada.
En mis largos insomnios te imagino
bella como ninguna
¿acaso tú me esperas
con el mismo deseo contenido?

Mi amor es cruel.
Te siento inalcanzable, irreal,
amada.
Triste es el amor en la distancia.
Eres conjunción de luces y glamour
de poetas y pintores
que cantan y pintan tus encantos.

La dicha de verte está lejana
(como la estrella más distante)
como melodía inconclusa.
Igual a un amor inalcanzable.

Deseo abrazarte y que me abraces.
Retener dentro de mí tu belleza
Te quiero real, iluminada, romántica.
Quisiera que me esperes
como al amante ansiado
-nuestro encuentro será real-
(lo presiento)

Quisiera ser gaviota
y en un vuelo
surcar el mar que nos separa.

Ciudad luz te dicen, ¡Oh París¡
¡Quiero verte!


© Remedios Pernas
10 /10 /07
® Birlibirloque

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© Carolina Menapace

®Birlibirloque

Frases en loca contaminación






- la gota cae insistente con ritmo acompasado tic-tac
- la gota penetra en su cerebro – los segundos se cuentan en gotas
- el sol lánguido de invierno
- la enamorada duerme
- la azalea florece
- el sillón rojo…enloqueció
- una zapatilla sin dueño
- la alcantarilla sedienta
- la mujer del cuadro sueña
- una factura impaga espera
- una sola hoja mira desde lo alto
- la copa de vino se ahogó en su pena
- un trébol sin suerte
- la estrella titila





La mujer del cuadro sueña en su obligada inmovilidad, mientras el sol lánguido de invierno asoma por la ventana azul del cielo; la enamorada duerme; la azalea florece y un trébol sin suerte muere, dentro de las páginas de un libro, recostado sobre el sillón rojo que enloquece, escuchando la gota que cae insistente con ritmo acompasado, penetrando por la alcantarilla sedienta .
Una zapatilla sin dueño, ni compañera, llora su soledad añorando un vaso de vino que ahogue su pena.
La noche vuelca su encanto de luna, solo queda una estrella que titila en la insondable inmensidad.
Una factura impaga…espera.




© Erica Schworer
30/07/08

® Birlibirloque

La gran perra madre que la parió












PERRA SALVÓ A UNA RECIÉN NACIDA

Buenos Aires - Una perra encontró en un campo a una bebé recién nacida que había sido abandonada por su madre de 14 años y la salvó al darle calor junto a sus cachorros.



No se conocieron, pero sus caminos se cruzaron casual y salvajemente.
Las dos están ahora agotadas y sin entender el revuelo que despiertan sus actos.

Una, escucha y huele el peligro de la cría de la otra, en la soledad oscura y fría.
Y con la mayor delicadeza de la que es capaz, la fue llevando a la tibieza de su hogar, donde yace su hijito, también recién nacido.
Les da calor y húmedas caricias, sabiendo que eso está bien para su hijo y está bien para el hijo de la otra madre.

La otra, tiene el cuerpo exhausto y al mismo tiempo liberado. Está golpeada por el parto inesperado.
Parió en soledad y a la intemperie, se fue sin ver ni oler ni escuchar, simplemente se fue, dejando en el pastizal un crío que no entiende, llevándose desconcierto y sin sentido.


© Irma Acuña

® Birlibirloque