Por el placer de estar juntas hacemos juegos con palabras. Nos reunimos una vez por semana y entre café y cosas ricas, creamos letras en libertad.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Reunión del 24 de septiembre de 2008

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Estamos en casa de Erica, dos días antes de irse para España.

Los motivos siempre son bienvenidos y la alegría también.

Sabíamos que la íbamos a extrañar.

Pero... una amiga está siempre a nuestro lado.

Y así fue. Correos electrónicos, llamadas sorpresa.

Nos mantuvimos comunicadas.

Compartimos con todos nuestros visitantes:

Curso de masticación en tres etapas.

(todas las hicimos nosotras, todavía no aprendimos

a compartirlo por internet)

Abrazos por ocho para cada uno.

Birlibiloqueras

(camarógrafa: Irma Acuña)

Continúa reunión del 24 de septiembre de 2008

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No sabemos cantar, pero lo hacemos igual.

La alegría del momento disculpa los desafinados

trinos de estas aves no cantoras.

Erica iba a Madrid y a Madrid le cantamos.

No como las violeteras, pero algo parecido.

Un abrazo para todos nuestros visitantes.

Y por si no lo resisten, miren el video tapándose los oídos.

Besos de las ocho.

Birlibirloqueras.

(Camarógrafa: Irma Acuña)

sábado, 11 de octubre de 2008

Diario muy íntimo







26 de febrero de 1939

Al acariciar su vientre, siento que me acaricia a mí, el placer es infinito, mi madre es cariñosa ¡me ama! después de esa carrera impetuosa, que gané hace dos meses.
Al principio nadie advertía mi presencia, la vida seguía igual, mis hermanos en sus juegos, mi padre con su trabajo y mamá ocultando su silueta cada vez más redondeada.
Yo estoy en ella y la amaré toda la vida ¡quiero ser tu hija!

30 de marzo

Tiene dudas.
¿Qué le pasa?
Mi madre habla con su amiga.
Escucho correr el agua de la fuente que llena las jarras, el canto del agua no me deja oír.
¡No! ¡No! grita Adela.
Yo estoy bien en mi cálido refugio, pero ella llora.


4 de abril

Hoy mi madre da la noticia de mi próximo nacimiento, que lástima, mis hermanos no se ponen contentos. Igual los voy a querer siempre, ¡que gritona es mi hermana!


30 de abril

Mi madre no puede ocultar más mi presencia, sale a caminar, una vecina comenta: Remedios ¡tú estás encinta! no te tapes mujer.
Un hijo siempre es bien venido, contesta mi madre,
Yo, una pequeña semilla quise brotar en tu vientre, contenta aplaudo la respuesta.

9 de julio

Es un verano cálido, luminoso, sin las incesantes lluvias tan comunes en Galicia, todo parece tranquilo hasta que, unos golpes en la puerta sobresaltan a todos.
Bajamos las escaleras con las piernas temblorosas de mi madre.
Cuidado madre ¡que nos caemos! ella no me escucha.
Unas voces extrañas dan órdenes.
¡Grite viva Franco! ¡Grite viva Franco!
Con un hilo de voz mi padre dice Viva Franco
¡Grita Inocente! ¡Grita! diferentas voces piden lo mismo.
¡Viva Franco! es la respuesta de ese hombre parado delante de los fusiles que lo apuntan.
Estamos a punto de caer rodando por las escaleras, cuando una voz frenética, bondadosa, suena como la salvación deseada.
¡Déjenlo! por la mujer que está encinta.
Después la calma.
Yo desde mi cómodo refugio doy gracias.
Se salvó mi padre.



© Remedios Pernas
21 / 7 / 08

® Birlibirloque

Carlos El Impetuoso






El rey Carlos VIII fue a guerrear a Italia, entró triunfal en Florencia cubierto por una armadura de oro, con dragones y flores de lis.
La capa carmesí caía sobre las ancas de su cabalgadura y se extendía por quinientos metros haciendo que la escolta quedara rezagada.
Cuando entró en Nápoles lo hizo vestido de negro y plata. Permitió a la soldadesca saquear, incendiar, violar.
No tuvo compasión alguna.
Una noche, después de haber sido traicionado por sus propios generales y con toda la guarnición hecha prisionera, huyó con los pocos leales que le quedaban rumbo a su oscuro castillo de Francia, cubierto por tapices del renacimiento.
Lo esperaba su fiel esposa, Ana de Bretaña, la reina renga, tantas veces re-engañada, relegada y repudiada.
Llegó como un triunfador al son de trompetas, embriagado por el perfume de sus bosques, por el recuerdo de exquisitos vinos y manjares, de los bailes interminables y de sus correrías por los pasillos del palacio detrás de bellas cortesanas.
Era tal su prisa que, una vez bajado el puente levadizo, entró al galope olvidándose de la poca altura de los arcos de piedra de las puertas.
Una de ellas lo golpeó en la frente y murió a las pocas horas, en su lecho de roble, rodeado por sus médicos, mientras Ana le aplicaba en la frente paños fríos y le decía amorosamente:
¡Oh Carlos!
¡Por qué fuisteis tan lejos a buscar gloria y una muerte heroica, cuando la teníais tan cerca!


© Myrta Zweifel

® Birlibirloque

Los gurúes de la City








Los Gurúes de la City,
graznan, gritan,
pronostican.
Liberales oprimidos, con los pasos perdidos.
Aturdidos, resentidos, advertidos, sin sentido.
Sin aliento, sometidos a las leyes del ¿mercado?
Asombrados, alelados.
Trastocados los papeles, sin libretos,
reglamentos obsoletos,
con la “Bolsa” arrastrando por los suelos,
culo al aire al caer velo tras velo.
Debatiendo en lo inseguro.
Los Barones del dinero, cambian leyes con esmero.
Con astucia van prohibiendo palabrejas
“crisis”, “depresión”, “crash financiero”
y demás sinónimos fuleros.
Menuda resolución.
En la casa del ahorcado,
de la soga no ¡hay mención!


© Lidia A. González

® Birlibirloque

Viví allí



Terreno pedregoso, caminos duros entre montañas.
Ovejas paciendo en las laderas.
Casas blancas de dos o tres plantas con patios descubiertos y enredaderas que la brisa mece, vientos con olor a hierba.
Pueblo con una calle ancha colina arriba, callejuelas a ambos lados.
Viví allí. Donde todos se conocen, fisgonean y critican duramente. Donde el aburrimiento y el conocimiento que de mí tenían, los movió a perseguirme, a la vuelta del mercado.
Donde se produjo ese bochorno, empujones, insultos, manzanas por el suelo de tierra apisonada, risotadas.
Donde lo conocí. Alto, lindo, mirada penetrante, conminado a sumarse a este ataque despiadado.
Viví allí, donde tomó una manzana, se la puso en la mano, me miró y dijo: “Dale duro, si realmente estás limpio y puro” y así les disipó el valor y les arruinó la diversión.
Donde junté las manzanas y rogué que el suelo me tragara.
Donde sin embargo, no me separé más de él, porque era fuerte, atractivo, seguro de lo que quería decir, y de la huella que quería dejar.
Y como tantos otros, viví allí, para asistir, acompañar y aprender a su lado.
Viví allí. Eran épocas de tiranía, donde pensar, soñar, decir eran un insulto, una irreverencia que debía ser castigada con el cuerpo miserablemente expuesto, desnudo y torturado.
Pronto este hombre sencillo que trabajaba en el taller de su padre, por sus actos y sus dichos fue conocido, sentido como gran amenaza que debía ser callada.
Viví allí donde el poder lo persiguió, lo capturó.
Después llegó la humillación, la tortura, la agonía.
Cuando murió seguí viviendo allí, porque creí encontrarlo en el terreno pedregoso, en los caminos duros entre montañas, en las enredaderas de florcitas blancas, en el suelo de tierra apisonada, en el odre compartido y en el olor a pan recién horneado.
Luego, dejé de vivir allí. Quise conocer gente, contar sus sueños, su palabra, su vida. En oro escribirlo para que el mundo como yo lo conociera y amara.
Y para muchos la historia comenzó allí.
Allí, donde yo viví.
Donde él vivió y murió.
Donde comenzó su revolución.



©Irma Acuña
Julio 07
® Birlibirloque

Habitación de bebe





Cuna, mamadera, cambiador, pañales, bañera, chupetes, sonajeros, velador.
La cuna flotando en el espacio de la habitación que ordenaban.
El bebé lloraba y movía sus piececitos con enojo; berreando con más fuerza, ya que su mamá no lo atendía, entretenida con el papel a color para hacer más bella la pared.
La cocina estaba fuera de lugar, por lo que Susi cocinaba en el baño, el mismo, usado como cocina.
Cuna, cambiador, bañera.
Su marido Gabriel tomaba el baño diario, con el agua caliente que ella le tiraba desde la cabeza. Estaba vestido y pedía que le jabonara la espalda. Susi sin asombro le decía a todo que sí como si tal...
Gabriel reclamaba el champú que había dejado en el garage.
Apurado. Se le había hecho tarde para su clase en el aula, a los chicos de Basquet.
Debía sacar fotos para la propaganda del próximo curso de aprendizaje de acampar, a los niños novatos.

Cuna. Pañales. Chupetes.
La cuna, flotando en el espacio de la habitación desordenada.
Susi, sin asombro, como si tal…
Velador.

© Maria Elsa Bravo

® Birlbirloqueras

Esquinas






Una esquina ruidosa
Dos bolsas repletas de basura
Un jean descolorido
Una mirada incierta
Sin cortinas amables la ventana
Un taxi espera....
Estoy con hambre
Amantes que se besan con pasión
La historia de todos
Una mujer calla.


(Santa Fe y Salguero)



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La cafetería está llena de gente de algún modo quieta.
En la calle, los transeúntes se apuran en todas direcciones.
Obreros de amarillo rompen sin piedad el pavimento.

Largas cintas flamean con el
viento esta mañana de invierno mientras alguna bufanda ondea el aire.
Un delgado vidrio me da la ilusión de estar en otra parte.

Veo pasar el tiempo aprisa. El sol pone luz intensa en las ventanas de arriba.
Me cambio el pulóver. Hace frío.
Salgo a buscar otra perspectiva.


(Viamonte y Florida)


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Sillas de cuero gastadas en las tertulias.
Florida de Manucho. También de Borges.
Pasado literario y hoy sólo pasado.
En la calle, siguen apurados los peatones. De todos los colores, verdes, rojos, amarillos, azules.
Oigo una voz que dice: recoge cuantos puedas de estos peatones y marchen en fila hacia Plaza de Mayo.
Asociaciones indispensables en el diario transcurrir.
El té está frio. Larga trayectoria desde la fuente hasta mi mesa junto a la ventana.
Siguen concurriendo los viejos habitues. Literalmente viejos. Como yo. Que tambien piensas su otra edad desde estas mesas.
Por la calle flota un ocio de turistas
Cuero. Lana. Cuero. Lana. Y algun pordiosero original.
Hay un joven sentado, pintando con su pie izquierdo. Veo paisajes elementales.
La gente pasa a su lado con indiferencia. Es un macetero mas.
Lo acompaña otro joven en silla de ruedas. Destino de discapacitado. Me miro y agradezco.

La Richmond (de Florida)



© Carolina Menapace

® Birlibirloque

Terapia horizontal









En realidad no soy un objeto común, de ninguna manera. Sé que soy irremplazable, es más diría que en mi caso, no sé en el de las demás, tan indispensable soy, que hasta viajo con ella. Sí aunque no lo crean, voy a todos lados, tiene una dependencia tan arraigada que no puede vivir sin mi presencia.
Hay noches que me agota, son tantas las preocupaciones, las decisiones, las consultas que estoy deseando que llegue el día para que me cubra y poder descansar unas horas, aliviar mi carga.
Reconozco que no siempre soy la mejor consejera porque soy un poco blanda y tengo tendencia a brindarle soluciones no conflictivas para que me deje un poco en paz, pero siempre vuelve y comenzamos otra vez.
Soy tierna, suave y adaptable, amoldable, doblegable y acomodaticia (pero en el buen sentido).
Nadie la conoce mejor que yo. Soy la única conocedora de sus más extravagantes y disparatadas fantasías, de sus enojos, sinsabores, proyectos y desilusiones, sueños, angustias y alegrías, de emociones y desencantos.
Todo me lo transmite.
En todos estos años, porque son muchos en los que nos demostramos mutua fidelidad, nadie la escuchó y la consoló tanto como yo; muchas veces sequé sus lágrimas, muchas veces permanecimos despiertas, hasta altas horas de la noche, abrazándonos hasta quedarnos dormidas.
Soy su siquiatra, sicóloga, analista, confidente, consultora sentimental, participo de sus encuentros más íntimos y apasionados... como el de ahora.

¡Ay, cuidado! ¡Cuidado! Que me estoy por caer, ¡no me tiren...!

¡Me rebolearon!
¡Socorro!


Levántenme que estoy en el suelo,aquí... ¡debajo de la cama!


© Erica Schworer
12-12/2005

® Birlibirloque


Nushu







Viven en una comarca cubierta de vegetación. El pueblo rodea un lago tranquilo. Las barcas pescadoras abundan en los días calmos. Si el viento llega apresurado, del oeste, cambia el paisaje. Pocos peces llegan a las cocinas.
Muchas casas alejadas de la costa están habitadas por agricultores. Plantaciones de arroz: surcos verdes sobresalen del agua quieta, en las hondonadas del terreno.
Es un pequeño universo que unifica peces, barcas, verde, azul, hombres y las pocas mujeres que salen de sus casas; calladas, pasos rápidos, pies pequeños, muy pequeños, ojos rasgados, sonrisa dibujada.
En la temporada de lluvia las viviendas parecen enlutar.
Amanecer y crepúsculo son un solo color.
De noche, pocas luces salpican el manto de terciopelo oscuro que todo cubre y agrupa.


Hoy las sombras aguardan el momento, el instante esperado. La dulce combinación del pasado amargo y el presente con un nuevo sabor.
Apenas iluminadas, manos femeninas trabajan sobre tablillas de madera clara. Los pinceles finos, deslizan color y forma sobre la caligrafía secreta. Es el último signo, el que tardó en surgir luego de haber ideado, entre todas, más de dos mil signos. Los ojos son casi una línea húmeda que observan la gestación y se agrandan como si no comprendieran lo que está delante de ellos. Ha nacido el Nushu. Tan necesario como alimentar el cuerpo. Las mujeres reunidas beben té caliente. Por primera vez las sonrisas son verdaderas.
El viento golpea las paredes. Rebelde, igual que ellas, tal vez resentido; ya no le confiarán sus secretos, ahora pueden escribir y leer con un lenguaje propio.
La felicidad, esa pequeña porción de felicidad brotará en cada palabra. Nadie sabrá si del pecho o pintada en las paredes del miedo a no permanecer o son parte de un sueño, nacido en ojos suaves como el agua, después de tanto llorar su ignorancia.

Los hombres duermen sin notar la ausencia de sus esposas, hijas, hermanas. Nunca la notan. Hace años que ellas se reúnen, discuten, dibujan, crean. Letras y sonidos. Palabras que serán repetidas por otras mujeres que tampoco tuvieron acceso a la escritura.
No importa el frío, la lluvia, las campesinas sonríen, han hecho una revolución, una proeza. Igualaron a los hombres, lo callan.

El viento pasea por el pueblo que envuelve al lago, susurra en las ventanas lo que aprendió: nushu, repite. Nushu grita a veces. Nushu aúlla colándose por grietas.
Las gotas persistentes hablan también el nuevo lenguaje y lo dejan escrito sobre los techos brillantes: Prohibido leer, prohibido escribir. Arrepentida, la lluvia pasa el borrador en un ímpetu de agua derramada.
Esas palabras ya no tienen sentido.
Adentro, la risa callada de las mujeres parece adivinar el mensaje.

© Cecilia Ortiz

-Homenaje a sus creadoras-

(Hace 1700 años, las mujeres chinas carecían de educación formal y vivían sometidas en casa de sus padres y luego en casa de sus maridos. Expulsadas del idioma de los hombres, decidieron inventar un idioma propio, el Nushu, que en chino quiere decir escritura de mujer.

La última hablante del Nushu –único lenguaje del mundo hablado exclusivamente por mujeres– fue Yang Huanyi, de China, quien murió a los 98 años a fines de septiembre de 2004. La primera en hablarlo habría sido una de las concubinas de un emperador, para expresarse con un idioma propio de mujeres.)

® Birlibirloque